Lucha de clases, conciencia y clase social en la formación de la clase obrera en Inglaterra de Edward  Palmer Thompson

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Luis Primo

Diciembre 2017

Quisiéramos presentar en Debate crítico un texto fundamental para comprender el proceso de formación de la clase obrera. Este texto, es ya un clásico de un Marxismo crítico-dialéctico y rupturista con las visiones marxistas dogmáticas.  Se trata de La formación de la clase obrera en Inglaterra, obra magna de Edward Palmer Thompson, que fuera publicado, por primera vez, en 1963 y que comprende el período de 1780 a 1832, donde Thompson demuestra cómo se conformó la clase obrera inglesa. Este es un libro denso y profundo en su temática, además de su extensión, pero aquí presentaremos el Prefacio que hace el autor y que refleja una síntesis de las principales conclusiones del texto.

También entregaremos aquí, El concepto de clase en E. P. Thompson de Ellen Meiksins Wood, artículo básico de estudio para comprender el pensamiento Thompsoniano a través del diálogo, que realiza la autora, con sus principales críticos del momento. Meiksins Wood es discípula suya y fiel seguidora, que conforma en los años 90, junto con el historiador norteamericano Robert Brenner, una corriente marxista denominada Marxismo Político.

E.P. Thompson es quizás uno de los principales exponentes del Grupo de Historiadores del Partido Comunista o Grupo de Cambridge, junto a Christopher Hill, Eric Hobsbawn, Rodney Hilton, Dona Torr. Este grupo se articuló en torno a la revista Past and Present desde 1952. La revista sobrevivió a su salida del Partido Comunista en 1956, a raíz de la invasión soviética a Hungría. 

La obra de Thompson es muy extensa, se desarrolla fundamentalmente bajo la continuidad del proceso de conformación de la clase obrera inglesa en los siglos XVIII y XIX y la podríamos articular, primero, a dos libros fundamentales, La formación de la clase obrera en Inglaterra (1963) y Costumbres en común (1991) donde despliega este proceso de formación de la clase, y segundo a una serie de estudios de carácter complementario, como Whigs and hunters (1975), Miseria de la teoría (1978), Tradición, revuelta y consciencia de clase (1984), entre otros.

La formación de la clase obrera en Inglaterra, parte de la investigación del período histórico comprendido entre 1780 y 1832, en donde se desarrolla un proceso de identificación de los obreros ingleses como clase antagónica a otra. El proyecto de este libro de Thompson la podríamos resumir en tres momentos fundamentales, entrelazados entre sí con sus determinaciones complejas: Conocer las tradiciones populares que conformarían las experiencias para la formación de la clase obrera inglesa; un análisis crítico del proceso de la Revolución industrial y formación del mercado de trabajo; y la conformación de un radicalismo plebeyo que se plasmaría en sus organizaciones y programas para construir una nueva sociedad.

Como método Thompson realiza un análisis de clase que solo puede estudiarse en procesos históricos, desde niveles de lo individual a lo colectivo, en donde se van identificando intereses, alianzas y enemigos de clase. Además requiere ser verificado en largos períodos de tiempo histórico. La clase solo puede definirse en el tiempo, en procesos de lucha de clases (acción y reacción). El proceso de formación de una clase lo realiza la clase en lucha, este es producto, pero además hacedor y no instrumento, debe descubrirse en sus determinantes (tradiciones, contexto social, formas orgánicas, otras).

Con esta obra Thompson esperaba cuestionar a las viejas ortodoxias, de su tiempo histórico, de los determinismos que se expresaban en el problema de las clases sociales, unas clases “hechas” y modeladas desde la externalidad, y que negaban o eludían el papel de los propios trabajadores en la formación de su historia.

En ese sentido, su obra constituyó una ruptura epistemológica del marxismo realmente existente (para entonces en las décadas de los 60-70, el marxismo “estructuralista” y un marxismo soviético manualístico, dominante desde los años 40[1]), pero además de un cambio en las investigaciones del movimiento obrero; que se habían limitado en esta época a la historia del sindicalismo, los partidos obreros, el pensamiento socialista y anarquista en el movimiento obrero, y las biografías de líderes obreros.

El debate que realizó contra el “marxismo estructuralista” y determinista de Louis Althusser y sus seguidores británicos de la New Left Review, fue profundo, polémico y comprendió parte de la década de los 60 y 70. Se desarrolla en un contexto político y económico de crisis del capitalismo y de un auge y reflujo de la lucha de clases del movimiento obrero contra el capital y también en una crisis política y económica de la URSS.  Ellen Meiksins Wood sería la continuadora de este debate, esta vez contra los “Posestructuralistas” y “Posmarxistas” de la década de los 70 y 80, como Poulantzas, Gerald Cohen, Laclau, Mouffe, entre otros.

Es importante destacar la influencia que ha ejercido Thompson en América Latina, tanto en la investigación social como en los procesos de lucha. Los estudios más recientes de antropólogos e historiadores latinoamericanos y latinoamericanistas, se sustentan en las concepciones abiertas por E.P. Thompson. Sobre todo en las claves para comprender la conciencia de clase en procesos latinoamericanos. En líneas generales y sin registrar las limitaciones de sus observaciones, para estos investigadores, la clase obrera se hace a sí misma en el mismo momento en que es hecha. Siendo la conciencia de clase un producto de la clase misma, de la adaptación de formas tradicionales y ancestrales culturales ante los nuevos contextos económico-políticos que se desarrollan en nuestro Abya Yala[2]. Se desarrolla así una conexión entre formas de conciencia tradicionales-culturales, y las formas de conciencia revolucionaria del proletariado (auto-identificación de clase o/y auto-reconocimiento) que desarrollarían un proceso de captación de los intereses comunes-diversos de los diferentes sectores sociales en lucha para la conformación de la clase en lucha contra los intereses opuestos de las clases dominantes.

E.P. Thompson será uno de los primeros que señalara con meridiana claridad la conexión y continuidad entre las formas culturales tradicionales y la conciencia obrera y cómo esta última surge precisamente de la transformación de estas tradiciones en nuevos contextos sociales, económicos y políticos.

Una de las mayores contribuciones de Thompson en su obra La formación de la clase obrera en Inglaterra (1963), fue la comprensión de la clase como relación y como proceso, y no como una estructura ni una categoría, siendo a la vez una expresión sociocultural. No la analiza, tan solo por “posiciones estructurales” sino en sus relaciones; ya sean estas relaciones interclases e intraclase, relaciones de dominación, relaciones de explotación, lucha y antagonismo que proporcionan el impulso a los procesos históricos de formación de la clase. Así la irrupción de la clase es producto de la experiencia compartida de los trabajadores, las cuales se expresan en forma de conciencia de clase, específicamente durante el periodo 1790-1832.

En la visión Thompsoniana de clase existen tres elementos complejamente articulados: la clase como relación y proceso social histórico, como resultado de la experiencia y definida por la conciencia de clase.

La clase como relación y como proceso social histórico.

Para Thompson, la clase no es una categoría, ni es una estructura, aunque no niega la clase como estructura (clase en sí) pero no es fundamental ya que en ese momento es clase para el capital (Marx). Lo sustantivo para él es como la clase obrera inglesa se conforma en clase como relación y proceso. Este concepto explica como las relaciones objetivas (explotación-dominación y su relación entre e intra clase) con los medios de producción son fundamentales, ya que desarrollan antagonismos que gestaran conflictos y luchas que conformaran una experiencia social en formas de clase,  que no necesariamente se expresaran en conciencia de clase  o en formaciones de clase realmente evidentes. Sin embargo, en el tiempo histórico estas relaciones van configurando una lógica en los procesos sociales. Las concepciones “estructurales” de clase no exigen que busquemos formas en que la clase en realidad impone su lógica, dado que las clases simplemente son por definición. Thompson expresa en el prefacio una conceptualización de clase, sumamente sugerente:

Por clase entiendo un fenómeno histórico que unifica una serie de sucesos dispares y aparentemente desconectados en lo que se refiere tanto a la materia prima de la experiencia como a la conciencia. Y subrayo que se trata de un fenómeno histórico. No veo la clase como una “estructura”, ni siquiera como una “categoría”, sino como algo que tiene lugar de hecho (y se puede demostrar que ha ocurrido) en las relaciones humanas.

Todavía más, la noción de clase entraña la noción de relación histórica. Como cualquier otra relación, es un proceso fluido que elude el análisis si intentamos detenerlo en seco en un determinado momento y analizar su estructura[3].

La concepción de clase como proceso histórico nos indica que la formación de las clases no es un hecho estático donde pudiera encontrarse la clase en un momento determinado, sino que se presentan en el seno de un tiempo y de un proceso histórico y de lucha (clase para sí). Thompson nos expresa como podemos descifrar la clase en un proceso histórico:

El problema es, por supuesto, cómo ese individuo llegó a tener este “papel social” y cómo la organización social determinada (con sus derechos de propiedad y su estructura de autoridad) llegó a existir. Y estos son problemas históricos. Si detenemos la historia en un punto determinado, entonces no hay clases, sino simplemente una multitud de individuos con una multitud de experiencias. Pero si observamos a esos hombres a lo largo de un período suficiente de cambio social, observaremos pautas en sus relaciones, sus ideas y sus instituciones. La clase la definen los hombres mientras viven su propia historia, y al fin y al cabo ésta es su única definición[4].

La clase como el resultado de la experiencia.

En Thompson la experiencia es fundamental, expresa “que es un término medio necesario entre ser social y conciencia social”[5] pero además reconoce que la experiencia está determinada por las relaciones de producción/reproducción:

La clase cobra existencia cuando algunos hombres, de resultas de sus experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y articulan la identidad de sus intereses a la vez comunes a ellos mismos y frente a otros hombres cuyos intereses son distintos (y habitualmente opuestos a) los suyos. La experiencia de clase está ampliamente determinada por las relaciones de producción en las que los hombres nacen, o en las que entran de manera involuntaria.[6]

Es decir, la experiencia de clase, media entre las relaciones de producción/reproducción y la conciencia.  Al darle importancia a la experiencia en el proceso de la formación de la clase, Thompson coloca en una dimensión fundamental las particularidades socioculturales de la clase trabajadora, las formas en las que se conocían, interpretaban y reflejaban las condiciones históricas en las que la clase vivía y como se conformaba está en la vida cotidiana. Esto resultaría importante para entender los procesos de movilización, enfrentamiento y lucha producto de sus formas de organización, sus ideas y sus objetivos tácticos-estratégicos como resultado de experiencias sociales compartidas (Tradiciones, formas orgánicas-sociabilidad y dinámicas de lucha política).

Pero además, para Thompson, con la experiencia puede identificarse la existencia de la clase. Esa existencia es inseparable de una expresión más amplia y motor universal de la humanidad: la lucha de clases. Thompson resituó estratégicamente dicha noción, a partir de sus estudios sobre la sociedad inglesa del siglo XVIII. Es a partir de la experiencia histórica de la lucha de clases que es posible comprender la existencia de la clase trabajadora. Es decir la lucha de clases es el elemento donde se forma la conciencia de clase y conforma la clase para sí. En definitiva, la lucha de clases precede a la conciencia de clase y a la clase[7]. Como lo expresa Thompson:

La gente se encuentra a sí misma en una sociedad estructurada de una manera determinada (fundamentalmente, en forma de relaciones de producción), soporta la explotación (o trata de mantener el poder sobre aquellos a los que explota), identifica los lazos de los intereses antagónicos, se pone a luchar en torno a esos lazos: en el curso de ese proceso de lucha se descubre a sí misma como clase, llega a descubrir su conciencia de clase. Clase y conciencia de clase son siempre el último y no el primer escalón de un proceso histórico real.[8]

La clase se define por la conciencia de clase.

Para el pensamiento Thompsoniano la cuestión primordial no era examinar la identidad objetiva de intereses para explicar la formación de la clase. La investigación debería dar cuenta de la forma como se percibe y se articulan esas identidades. La conciencia de clase involucra tanto el autorreconocimiento-autoidentidad como la disposición de un proyecto antihegemónico en lo social, político y económico:

La conciencia de clase es la forma en que se expresan estas experiencias en términos culturales: encarnadas en tradiciones, sistemas de valores, ideas y formas institucionales. Si bien la experiencia aparece como algo determinado, la conciencia de clase no lo está. Podemos ver una cierta lógica en las respuestas de los grupos laborales similares que tienen experiencias similares, pero no podemos formular ninguna ley. La conciencia de clase surge del mismo modo en distintos momentos y lugares, pero nunca surge exactamente de la misma forma.[9]

E.P. Thompson intenta romper con la concepción de externalidad de la conciencia de clase, algo que se construye desde el exterior de la clase, sea por los intelectuales o el Partido en una visión leninista-dogmática, mas no como visión del pensamiento de Lenin. La conciencia social no puede ser planeada, como expresa el autor, ésta es un fenómeno que surge de las transformaciones de las tradiciones culturales de la clase ante situaciones concretas como la intensificación de la explotación, la segmentación del trabajo, la desvalorización de la mano de obra calificada entre otros.

Así sin conciencia no hay clase. La importancia de la conciencia de clase como auto-reconocimiento de sí misma y la articulación de intereses comunes serán los momentos fundantes de la formación de la clase e indicarían los procesos por los cuales se puede llegar históricamente a ese conocimiento. La conciencia no puede “deducirse”, a la usanza de los enfoques estructuralistas y economicistas que expresan la existencia económica real de la clase. La conciencia debía descifrarse como una conquista histórica de los trabajadores, que permitía, mediante el trabajo reflexivo sobre sus tradiciones, intereses, experiencias y expectativas, el desarrollo de un marco conceptual común que enmarcaba su propia identidad como clase.

La conciencia le otorga sentido y cohesión a la clase social. Este principio fue consolidado por Thompson en ensayos posteriores a esta obra de la que estamos hablando. Siempre explicó que una clase no puede existir sin una conciencia de sí misma. Sin conciencia estaba desprovista de identidad histórica, en palabras del autor:

[…] si el proletariado está verdaderamente privado de la conciencia de sí mismo, entonces no se puede definir como tal. Para un historiador, y espero decir que vale sobre todo para un historiador marxista, atribuir el término de ‘clase’ a un grupo sin conciencia de clase o de cultura de clase y que no responde a una dirección de clase, es una afirmación sin significado.[10]

Para Thompson la conciencia de clase deja de ser aquel resultado único y universal aplicable a todos los casos históricos durante la vigencia del capitalismo. La conciencia, más bien, es fruto de procesos concretos y, por ende, debe resultar en formas diferentes según las sociedades.

Algunas consideraciones para resituar el marxismo

El razonamiento Thompsoniano expresa una coherencia sin igual y es un valido instrumento para el análisis de los procesos históricos. Hay que tener claro en el contexto en que Thompson desarrolló esta polémica contra un Marxismo determinista y dogmático, dominante para la época. Pero además este eje de discusión es importante porque permite aclarar las complejas relaciones entre sujeto y estructura en la formación de la clase obrera. Sin embargo, queremos desarrollar una serie de precisiones acerca de lo que hemos planteado en esta lectura del Prefacio de La formación de la clase obrera en Inglaterra.

  • Consideramos que existe la presencia de cierta externalidad en la conciencia de clase que no se puede obviar. En el campo social, desde el individuo al colectivo y de este al individuo en un proceso dialéctico y complejo adquiere conciencia, no solo con la experiencia con grupos de similares intereses sino también mediante cierto distanciamiento de su realidad inmediata, que le es transmitida y la cual está fetichizada por el capital en sus diferentes categorías (mercancía, dinero, capital, trabajo, etc.). La fetichización del campo social se hace conciente mediante un cierto distanciamiento social. Esta tarea la desarrolla la clase misma pero también contribuyen los intelectuales orgánicos, las formas orgánicas políticas, etc.; desconocer esto es desconocer la historia. Pero el hecho de que contribuyan no significa que sean el espacio central y único donde esa externalidad se desarrolle. Creer que la forma partido y/o los intelectuales orgánicos serán los únicos que pueden producir un cambio en la conciencia de la clase obrera es una forma de fetichización del capital. Si de acuerdo a Marx, “la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismo”[11]; pudiéramos expresar, que en cierta medida, la clase obrera podrá salir de su inmediatez y tomar conciencia de los mecanismos de fetichización de su existencia social, solo por obra de la clase misma, en el proceso de emancipación.
  • Consideramos que para comprender la formación de la clase obrera debe realizarse un profundo análisis de las estructuras sociales, cómo estas influyen en los seres humanos y cómo tienden a imponerse ante la acción humana. Además debemos valorar el rasgo económico de las clases, que si bien no es determinante, desempeña un papel importante en el análisis de las sociedades clasistas. No se puede desconocer que la base material de la explotación económica es uno de los factores que ejerce una influencia importante en todo el proceso de lucha de clases en la conformación de la clase. La voluntad humana está impregnada de todas las ataduras que el capitalismo desarrolla, tanto a nivel material como espiritual y esto no lo podemos obviar.
  • Creemos que si bien la clase se hace así misma también es cierto que ésta durante su proceso histórico, por ciertas determinaciones estructurales y la influencia de las estructuras sociales, tenderá a venir hecha, en cierto sentido. Aunque lo fundamental sea el proceso de hacerse como clase. Un ejemplo pudiéramos encontrarlo en la disputa de la clase con el Estado, éste es un elemento muy importante, no el único, en el proceso de hacerse clase.
  • Consideramos que existe en cierta medida una excesiva amplitud de la noción de experiencia que puede limitar las posibilidades explicativas. Pero no cabe duda que es una categoría importante en la conformación de clase en el proceso histórico de lucha de clases y permitió romper el cerco ideológico de un marxismo acotado. La experiencia no solo incluye las formas de lucha, sino cualquier tipo de respuesta subjetiva de los trabajadores y trabajadoras frente a las situaciones de explotación.

Para concluir debemos decir que la obra de Thompson se inscribe en la oleada renovadora del marxismo de finales de los cincuenta y principios de los sesenta-setenta. Resituándose no ya en los interpretadores del marxismo sino en la re-creación del pensamiento de Marx. Desde el punto de vista teórico-político significó la ruptura con el marxismo realmente existente, positivista-economicista y dominante en esa época. Además significó una postura crítica contra el surgimiento del Marxismo estructuralista.

Todas las argumentaciones expresadas en esta obra de Thompson, sin aceptarlas en su totalidad como válidas, resultan fértiles para reflexionar sobre muchos de los aspectos que hoy, en los procesos revolucionarios, se hallan en juego. Entre otras cosas porque permite visualizar la formación de la clase, su acción, su cultura, sus experiencias y su conciencia. Pero también para conocer los nuevos sectores sociales que insurgen en la lucha o la discusión acerca de la forma orgánica partido y la amenaza, siempre presente, del sustituismo y la necesaria recuperación de la auto-organización de la clase obrera. Todo esto, en definitiva, nos permite un estudio y profundización del pensamiento Thompsoniano para su reapropiación crítica.

Notas:

[1] Es importante aclarar la fama que precedió a los “Manuales soviéticos” publicados por la Academia de Ciencias de la URSS en los años 50. La Academia de Ciencias de la URSS se fundó en 1925 y fue la que realizo estos Manuales entre los que destacan: el Manual de Marxismo Leninismo, editado en 1951, El materialismo Histórico, de la misma fecha y el que fue tal vez el más importante y popular entre los sectores de la izquierda en el mundo, el Manual de Economía Política, además de otras publicaciones muy importantes como los Diccionarios de Filosofía de 1939, con sus diferentes versiones en Ruso y otras lenguas de 1952, 1961 y 1976. El Manual de Economía Política ha sido traducido a las principales lenguas del mundo y se han hecho de él varias ediciones, sufriendo cambios pronunciados en su estructura y orientación, a medida que se producían los cambios políticos en la URSS. Estos manuales fueron duramente criticados en 1960 por Mao Tse Tung. En ese año, Mao analiza críticamente el Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS. Para su crítica adopta como referencia la edición soviética de 1959 (Ver Notas de lectura acerca del Manual de economía política de la Unión Soviética edición electrónica en http://www.1j4.org/mao/1960notas.htm ) Pero además el Che Guevara realiza una crítica inicial en donde expresara:Al comenzar un estudio crítico del mismo [Manual de Economía Política], encontramos tal cantidad de conceptos reñidos con nuestra manera de pensar que decidimos comenzar esta empresa -el libro que expresara nuestros puntos de vista- con el mayor rigor científico posible y con la máxima honestidad… Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin, ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere sólo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas pero cuyos resultados finales son incalculables ( ver Che, El camino del fuego de Orlando Borrego, Buenos Aires, Editorial Hombre Nuevo, 2001).

[2] Nombre con que se conocía a América, antes de la invasión de los españoles y que literalmente significaría tierra en plena madurez o tierra de sangre vital. Dicho nombre le fue dado por el pueblo Kuna en Panamá y en Colombia y la nación Guna Yala del actual Panamá, antes de la llegada de Cristóbal Colon y los europeos; de acuerdo a Miguel Ángel Lopez Hernández en Encuentros en los senderos de Abya Yala.

[3] Prefacio de La formación de la clase obrera en Inglaterra, E.P. Thompson.

[4] Ídem.

[5] Citado por Ellen Meiksins Wood en Democracia contra capitalismo, pág. 114

[6] Ídem.

[7] “Por lo tanto, la lucha de clases precede la clase, tanto en el sentido de que las formaciones de clase presuponen una experiencia de conflicto y lucha derivada de las relaciones de producción, como en el sentido de que hay conflictos y luchas estructurados de manera clasista aun en las sociedades que todavía no presentan formaciones conscientes de clase” Democracia contra capitalismo Ellen Meiksins Wood, pag. 98.

[8] Thompson, “Algunas observaciones sobre clase y falsa conciencia”, Historia Social 10 (1991)” 29.

[9] Prefacio de La formación de la clase obrera en Inglaterra, E.P. Thompson.

[10] Edward Thompson, “Algunas observaciones sobre clase y falsa conciencia”,

Historia Social 10 (1991): 28-29.

[11] Estatutos generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores, Karl Marx, escrito en 1864.

Madrid, 11/12/2017

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