Algunas experiencias en el proceso de auto-organización obrera-popular en la Revolución Bolivariana

Luis Primo López

El pueblo tejiendo rebeldía

El proceso histórico de la Revolución Bolivariana no comienza en 1998, es más bien un proceso largo de lucha, de resistencia, con victorias y derrotas, pero sobre todo de lucha por cambiar el orden social constituido. Tiene antecedentes históricos-sociales importantes que nos retrotraen a ese pasado de confrontación de los diferentes sectores explotados, oprimidos y excluidos que participaron como protagonistas en ese devenir histórico y que pudiéramos resumir en varios momentos estelares, como fueron la lucha de nuestros indígenas contra la conquista española, una de las más largas de América Latina; la independencia venezolana y latinoamericana contra el imperio español y demás imperios europeos; la perdida de la Gran Colombia; la lucha popular de la Federación y el proceso bolivariano actual. Esta vinculación es importante ya que nos permite ver esta revolución actual como proceso histórico en lucha bolivariana y nos da nuevas perspectivas para el análisis.

Así todo esto que describiremos, desarrollado por un pueblo protagonista de sus luchas y de sus haceres y la orientación de Hugo Chávez, el cual estaba “dotado de particularidades que lo convirtieron en el individuo más capaz de servir a las grandes necesidades sociales de su época, surgidas bajo la influencia de causas generales y particulares” (Plejanov 1898)[1]. Sirvió para ir construyendo nuevas subjetividades en emergencia transformadoras.

De este modo nuestro pueblo ha desarrollado nuevas formas orgánicas políticas, de producción, de relacionarse entre sí y con la naturaleza; nuevas relaciones sociales que han cambiado, de cierta manera, la realidad y al mismo tiempo sus aspiraciones, memorias, saberes, sentimientos y visiones acerca de esa realidad; es decir su subjetividad. Pero es evidente que éstas se han venido constituyendo de manera parcial, desigual y asimétrica tanto de manera temporal como espacial creando tensiones y contradicciones entre diferentes sectores del pueblo y el gobierno bolivariano, propias de los procesos radicales de cambio de cultura.

Queremos destacar la incidencia de estos cambios sobre todo en el movimiento obrero, donde hemos participado de manera activa durante toda nuestra vida. Consideramos que podemos visualizar, por lo menos, cuatro procesos de conformación de auto-organización y subjetividades en emergencia de transformación, que no pierden su continuidad histórica sin que por ello se comprendan o configuren de manera secuencial, su separación es de carácter metodológico para el análisis-crítico; son subjetividades en transición hacia formas emancipatorias. Estos procesos, que analizaremos de forma sintética, serian:

  • La constituyente, el sujeto político insurje.
  • El inicio de la confrontación de clases.
  • Victoria en la lucha y la clase obrera pa’ encima; la gestión obrera.
  • La sedimentación de las experiencias de lucha y el peligro imperial.

1.- La constituyente, el sujeto político insurje

Este primer proceso lo visualizamos en la constituyente, de 1999 hasta el 2001, aquí se desarrollan importantes fases de auto-organización y movilización popular para la participación en la construcción de la nueva Constitución. Se conformaron formas orgánicas emergentes de masas en el movimiento obrero, fuera de las organizaciones sindicales tradicionales, Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), como fue el Frente Nacional Constituyente de Trabajadores (FNCT) fundado en 1999, durante la Asamblea Constituyente de Trabajadores, con la participación de más 1500 delegados de todo el país. El Frente impulsó una constituyente sindical desde los trabajadores y trabajadoras y no desde las formas burocráticas de las diferentes centrales sindicales existentes. Entre sus políticas fundamentales podemos destacar: “… refundar los sindicatos para que recobren su legitimidad y a todo el movimiento sindical para que pueda participar en la transformación de la sociedad venezolana”. En diciembre de 1999, se realizó el referéndum sindical que a pesar de la abstención, implicó la renuncia de toda la Dirección de la CTV y de las otras centrales minoritarias.

En el 2000 se disuelve el FNCT y se conformaría la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT) cuyo eje fundamental de su programa era la unificación del movimiento obrero, mediante un proceso constituyente que culminaría en la Asamblea Constituyente de Trabajadores.

Durante la finalización del año 2000 y en el 2001 en la FBT se desarrolló un debate duro pero enriquecedor, que pudiéramos simplificarlo en dos posiciones centrales, donde se mezclaban diferentes matices políticos y orgánicos, y que serían: (1) construir una Asamblea Constituyente de Trabajadores y Trabajadoras, mediante elecciones de los trabajadores que estén afiliados a sindicatos, confederados o no y de los trabajadores no afiliados. Esta se encargaría de realizar la unificación sindical, un programa de la lucha y una organización democrática de los trabajadores y (2) presentarse a las elecciones que estaba convocando la CTV para el año 2001, como estrategia de renovación de autoridades sindicales.

Este debate concluyó, después de múltiples asambleas regionales de trabajadores y trabajadoras, con la propuesta de presentarse en las elecciones de la CTV. Estas elecciones realizadas en octubre del 2001 fueron un completo fraude propiciado por las corrientes políticas-sindicales dominantes de la CTV, Acción Democrática y Copei que impusieron los censos de votantes, escondieron urnas, asaltaron comisiones electorales regionales impidiendo el proceso electoral en dichas regiones, etc. Las elecciones no fueron reconocidas nunca por los trabajadores; quedando ampliamente deslegitimada la CTV, acelerando, así, su implosión, pero a la vez dejando a la FBT sin una estrategia político-sindical coherente.

En este proceso es indudable la conformación de nuevas subjetividades y nuevas formas orgánicas singulares en el plano sindical, siendo lo sustantivo de esta fase la lucha por la conformación de una Asamblea Constituyente de Trabajadores que permitiera unificar al movimiento obrero y sindical, la lucha por la democracia obrera, la lucha por un programa autónomo de la clase, entre otros.

2.- El inicio de la confrontación de clases

Este segundo proceso se inicia con la movilización y confrontación de clases durante el golpe de estado (abril 2002) contra Hugo Chávez, su reposición en la Presidencia y durante el paro-sabotaje petrolero, entre diciembre de 2002 y febrero de 2003.

Durante este último proceso, los trabajadores tomaron y pusieron en producción la Industria Petrolera, incluso, en algunos sectores, controlaron su gestión. Se podría afirmar que los trabajadores superaron la visión corporativa y conformaron una conciencia de clase, capaz de permitir iniciativas políticas de unidad real y alianzas de clases entre trabajadores- sectores populares-campesinos-militares y el Gobierno revolucionario. Esto permitió romper la tradicional obediencia, jerarquía y compromiso personal con la tecno-burocracia petrolera. Significó una manera de impugnación del poder capitalista mediante el control de los medios de producción por la clase trabajadora, por lo menos durante ese tiempo.

Un sector importante de trabajadores (dirigentes sindicales, obreros, técnicos e ingenieros) tomó “para sí” la gestión de la industria, iniciando un proceso de formación de la clase, conformando una conciencia de clase. Ello les permitió proyectar una subjetividad desde su condición de asalariado a la de productor colectivo. Esta situación se manifestó, de manera significativa, en varios acontecimientos, entre ellos: Primero, la única refinería que no se paró fue la de Puerto La Cruz, existía un amplio movimiento obrero y sindical, con fuertes tradiciones clasistas que lo impidió. Segundo, un grupo de trabajadores calificados tomaron INTESA (empresa norteamericana, muy relacionada con agencias de seguridad de USA, que controlaba todo el proceso informático productivo, de distribución y ventas de PDVSA.) y todo el control de la información y activos de la base informática para todas las operaciones de PDVSA.

Se conformó una nueva subjetividad emergente obrera. Los trabajadores tomaron la industria utilizaron métodos democráticos, tanto para elegir en asambleas de trabajadores a los responsables que dirigirían las operaciones, como para resolver los problemas operativos que surgían.

Este proceso es la continuidad dialéctica del anterior conformándose nuevas formas orgánicas emergentes en el seno de los trabajadores (control obrero, consejos de trabajadores(as), comités guías, etc.), pero a la vez con nuevas visiones de la realidad, en donde la democracia y la participación directa motivaron cambios sustanciales en los significados de la organización obrera.

En el año 2003 se funda la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE) como articuladora de las luchas de los trabajadores a nivel sindical y movimental.

3.- Victoria en la lucha y la clase obrera pa’ encima; la gestión obrera

El tercer proceso, tiene que ver con las luchas y tensiones para tratar de construir y consolidar la gestión de la producción por los trabajadores, que podemos ubicarlo temporalmente desde el 2004 al 2011. Este proceso lo podemos visualizar en tres momentos complejamente entrelazados y asimétricos en su desarrollo.

Un primer momento, que podría comenzar desde el 2004 al 2006, aproximadamente, con las empresas abandonadas por los patronos, después del paro-sabotaje patronal. Estas fueron tomadas por los trabajadores, para ponerlas en producción, luego serían algunas nacionalizadas por el Gobierno bolivariano. Se generaron procesos de gestión obrera con sus diferencias, desigualdades y asimetrías en su propia visión del control obrero o la cogestión revolucionaria. Distinta a la visión alemana de cogestión; una visión más nuestra, con sus avances y retrocesos producto de la misma inexperiencia de la clase obrera, pero con una gran participación de los trabajadores y trabajadoras en el proceso productivo. Nuestro proceso se conformó con mucha mixtura de las concepciones que se dieron por la clase obrera mundial durante el siglo XX, y que fueron definiendo y redefiniendo el control obrero, la autogestión y los comités de fábricas u obreros, todas como formas orgánicas del trabajo y el control de la producción. En el siglo XXI la Revolución bolivariana desencadenó intensos procesos de resignificación de estas viejas y nuevas experiencias orgánicas en su formación como clase.

En estas empresas se desarrollaron luchas muy importantes de los trabajadores que generaron significativos procesos de solidaridad a nivel de sectores populares y comunitarios contra los patronos, pero además se generaron tensión, contradicciones e incomprensiones de ciertos sectores del Gobierno bolivariano. Lo significativo de estos procesos es que por primera vez en la historia del movimiento obrero de Venezuela se conformaron Comités de fábrica que desarrollaron el control obrero en la producción concreta, por la misma clase, realizando ventas solidarias de sus productos a las comunidades, fueron los casos más emblemáticos los de Sanitarios Maracay e INVEVAL (industria de válvulas para la industria petrolera).

Pero también se desarrollan procesos similares, con sus asimetrías, con la expropiación de VENEPAL, hoy INVEPAL (Industria del papel). Otras fábricas se van uniendo, producto de las luchas autónomas de los trabajadores, tomando las empresas para salvaguardar sus puestos de trabajo como son: INAF (industria de materiales para ferretería), GOTCHA (industria textil), Tomatera CAIGUA (agroindustria de tomates), SIDEROCA (metalmecánica), RIALCA (rines para vehículos), FRIBARSA, HELVESA, PARMALAT (agroindustria láctea), Lácteos Los Andes y otras.

En febrero de 2006 se conforma el Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas en Cogestión y Ocupadas (FRETECO) organización de lucha de los propios trabajadores de las empresas ocupadas y bajo control obrero creado para extender la expropiación de empresas, su nacionalización y su puesta en funcionamiento bajo control obrero. Logró agrupar y coordinar en sus luchas a más 19 empresas recuperadas y más de 2000 trabajadores de empresas recuperadas por los trabajadores. Además como se expresarían los propios protagonistas del FRETECO: “Los trabajadores de estas empresas cogestionadas decidieron agruparse para extender la toma y ocupación de fábricas al resto del aparato del país en el camino de la completa estatización de los medios de producción, de la banca, la manufactura y la tierra para implementar una economía socialista en Venezuela”.

El segundo momento, lo ubicamos entre el 2005 al 2007. Cuando nombran a Carlos Lanz Presidente de ALCASA. La idea era en ese momento, y así se lo expresó Chávez al Ministro y a Carlos Lanz, desarrollar la cogestión en todas las empresas básicas de Guayana. Pero esto no se dio, por las contradicciones y oposición que existieron, desde el principio con los demás presidentes de las empresas básicas, en el seno de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), en la misma Gobernación del Estado Bolívar, en sectores sindicales bolivarianos y también, desde otro ángulo político, con sectores de la oposición sindical en aquel momento. Por lo tanto, el proceso de Cogestión Obrera Revolucionaria se terminó realizando en una empresa, ALCASA, pero evidentemente con grandes dificultades que debería sortear. Sus principios estaban sustentados en: 1) La propiedad de los medios de producción debe recaer progresivamente en los trabajadores libremente asociados y comprometidos con un modelo de propiedad colectivo y de corresponsabilidad social. 2) En la dinámica económica de la producción, distribución y consumo prevalecen los valores de uso sobre los valores de cambio, 3) Se enfrenta la división social del trabajo, vinculando el trabajo manual con el intelectual, 4) La cogestión revolucionaria va de la mano con el ejercicio del poder asambleario de ciudadanos y ciudadanas y el ejercicio de la democracia directa. Esta experiencia se desarrolló hasta mediados del 2007, en que salió Carlos Lanz de la presidencia de la empresa. Sin embargo, hubo logros importantes como la elección de gerentes desde la base; después, la elección de equipos gerenciales; el presupuesto participativo de la empresa entre todos los trabajadores de ALCASA y sectores de las comunidades y consejos comunales; se decidió resolver la “tercerización”[2] de los trabajadores, con la incorporación de trabajadores a la empresa y la conformación del resto de trabajadores en cooperativas; se realizó un nuevo tipo de convención colectiva, con la participación de los trabajadores; se resolvió en parte la deuda económica con los trabajadores y se implantó un vasto programa de formación socio política desde la propia praxis productiva. Esto sentó las bases de la conformación de un pensamiento crítico transformador no solo del sector aluminio sino de todas las empresas básicas de Guayana.

Todo esto permitió re-pensar el control obrero desde la clase obrera de las empresas básicas y dejar en el imaginario obrero el control obrero como participación desde la clase en los procesos productivos de las empresas y elemento fundamental para la construcción socialista.

El tercer momento podemos verlo en dos tiempos; un primer tiempo en lo que significó la elección de más de 26.000 delegados de prevención en el 2008, cumpliendo con la nueva Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (LOPCYMAT) aprobada en 2005[3]. En 2005, al reformarse la LOPCYMAT para adaptarse a la nueva Constitución y la Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social, se estableció la obligatoriedad de elegir Delegados de Prevención en todas las empresas del país. El impacto de la medida fue relevante dado que se han elegido miles de delegados que han transformado la vigilancia de las condiciones y medio ambiente de trabajo. Esto conformaría nuevas visiones y subjetividades y otras formas orgánicas entre los trabajadores.

Estos delegados de prevención se articularon en diferentes colectivos a nivel nacional, entre los cuales el más importante por su poder de convocatoria es la Coordinadora Nacional de Salud de los Trabajadores y Trabajadoras (CONASAT).

A partir de estos acontecimientos podemos observar tres formas orgánicas en el movimiento obrero: los sindicatos tradicionales, que defenderían los derechos laborales y contractuales de los trabajadores(as); los consejos de trabajadoras y trabajadores, desarrollando procesos de gestión obrera que median entre la cogestión y el control obrero de los procesos productivos[4] y los delegados de prevención, que velarían por las condiciones de trabajo y medio ambiente. Entre la primera y última se han generado tensiones y contradicciones en sus respectivas actuaciones. Sin embargo, es innegable que los delegados de prevención han servido para promover organización sindical donde no existían o han ayudado a la afiliación a estructuras profesionales o por rama de industria.

Si bien es cierto que las formas orgánicas, sindicato y delegados de prevención son organizaciones importantes en el proceso de formación de la clase, también es cierto que están condicionadas, de cierta manera, por el capital en diferentes formas (políticas-jurídicas, económicas e ideológicas). Estas formas orgánicas expresan su dialéctica en la contradicción antagónica dominación-subordinación que se presenta como lucha a lo interno y externo de dichas formas orgánicas.

En este tercer momento de avance de la gestión obrera, encontramos en un segundo tiempo el Plan Guayana Socialista (PGS) desde el 2009 hasta 2011. Este se conformó en mayo del 2009, en una asamblea con los trabajadores para reflexionar sobre la recuperarían de las empresas básicas. Los trabajadores expresaron la necesidad del control obrero en sus empresas para sacar de la crisis en que se encontraban las mismas. Esto se lo expresaron los trabajadores a Chávez, y ese fue el momento donde él, sorprendido por la unanimidad de los trabajadores, expresó: si es así me la juego con los trabajadores y se conformó un equipo de gobierno y de trabajadores para el desarrollo del PGS.

El Plan Guayana realizó las nacionalizaciones de las briqueteras de Guayana que cumplían una función de procesamiento de materia prima para las transnacionales. Inició un profundo análisis de los procesos productivos. Desarrolló nuevas formas orgánicas, con las mesas de trabajo y los consejos de trabajadores (as) como sus organismos fundamentales. Así los trabajadores participaron directamente en todo el proceso productivo de manera democrática y protagónica. Se presentaron proyectos por parte de los trabajadores de necesidades tecnológicas y cómo se podían resolver algunos problemas de condiciones de trabajo, que afectaban a numerosos trabajadores; todo esto desde el mismo saber obrero. Además de otros elementos, como la necesidad de las inversiones y cómo deberían ser las finanzas en un proceso de control obrero. También se conformaron procesos de formación mediante el método de investigación-acción- participante- transformadora que abarcaron a más de 5.000 trabajadores de las empresas básicas, lo que significaba más de un 20% de la fuerza de trabajo[5]. Se realizaron equipos promotores de control obrero y consejos de trabajadores, estas experiencias avanzaron más en unas empresas (Sidor) en otras menos (Alcasa, Venalum, Cabelum y Carbonorca) y en otras se desarrollaron tardíamente (Bauxilum, Ferrominera y otras). Es lo que evidencia que la conciencia se conforma de manera desigual y discontinua en los distintos sectores de los trabajadores, por sus diferentes experiencias y tradiciones de lucha.

Con el PGS, se realizaron algunas experiencias verdaderamente autónomas, aunque aisladas, que duraron semanas, como lo ocurrido en agosto de 2010, con los trabajadores de Laminación en Frío en la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) que decidieron impulsar la democracia obrera por medio del control obrero. Más de 900 trabajadores participaron y eligieron a 78 voceros de las áreas de Tándem, Limpieza, Recocido, Temple, Rebobinadora, LPB, Estañado, Hojalata, Corte Frío, Mova, Taller de Cilindro y Zonal que participaron en las elecciones. Así los trabajadores asumieron el control obrero y en asamblea nombraron a sus voceros para el control del proceso productivo, sin injerencia de nadie, desde los mismos trabajadores.

Pero las contradicciones y la fuerte oposición al PGS de algunos sectores, se fueron presentando durante todo el proceso. Se inició con algunos funcionarios del gobierno que trataron de torpedearlo, después fueron ciertos dirigentes sindicales tanto de la oposición, que siempre estuvieron en desacuerdo con el PGS. Pero también algunos sectores sindicales bolivarianos que participaron pero, que debido a las tensiones ideo-políticas que se generaron entre sindicato y estas nuevas formas orgánicas de los trabajadores, no le dieron el apoyo necesario  para relanzarlo y conformar una amplia articulación obrera-popular, además vieron la posibilidad de la pérdida de control de sus propios sindicatos. Esto creo un ambiente de sectarismo entre sectores de trabajadores independientes, de diferentes corrientes obreras revolucionarias y los sectores del sindicalismo bolivariano más conservador.

También la forma en que fue concebida el PGS; es decir desde arriba, bajo la dirección del gobierno y sin autonomía obrera para la toma y desarrollo de decisiones, con equipos desarticulados, los unos con los otros y la segmentación de los procesos, los diferentes intereses intergrupales existentes, hizo que no entusiasmara a la mayoría de los trabajadores y que el PGS fuera languideciendo, ya que no existían respuestas oportunas de las autoridades encargadas del PGS por parte del gobierno; la mayoría de los proyectos fundamentales no recibieron respuesta oportuna. Un nuevo intento de articular en forma autónoma el PGS fue el Plan de Transición, elaborado por los mismos colectivos de trabajadores, para avanzar en el control obrero y los consejos de trabajadores en las empresas básicas y relanzar el Plan de forma integral. Este fue un esfuerzo colectivo y autónomo, de gran importancia política, que no logró consolidarse, por múltiples razones, y a partir del 2012 el PGS prácticamente no existía.

Sin embargo, estas experiencias se concretaron en un amplio debate entre trabajadores que fueron conformando nuevas formas orgánicas para la creación de políticas autónomas y de participación directa en la producción de la clase obrera, que dieron como resultado el Movimiento Nacional por el Control Obrero y Consejos de Trabajadores y Trabajadoras que desarrollaron encuentros y Congresos con la participación de más de mil delegados a nivel nacional de numerosas empresas donde los trabajadores y las trabajadoras debatieron las experiencias de control obrero y formas de gestión en los procesos productivos.

4.-  La sedimentación de las experiencias de lucha y el peligro imperial

A partir de la primera década de los años 2000 se conforma una sedimentación de las luchas y experiencias de todo este proceso, con una simultaneidad temporal del anterior proceso. Se viene desarrollando, tendencialmente desde el 2007, nuevos sectores de la clase obrera, producto de las nuevas empresas que ha desarrollado o nacionalizado el Gobierno bolivariano, tanto de alimentos, maquinarias, agroindustria, siderúrgico, automotriz y de celulares. Este proceso se presenta con un desarrollo en la lucha y en la conciencia desigual y asimétrica, pero con tendencias que reflejan un nuevo y joven contingente obrero en formación. En este sector existe la tendencia hacia la conformación de una nueva subjetividad que vienen precedidos de los nuevos valores que se conformaron durante el tiempo histórico de revolución bolivariana y le da importancia significativa a la participación democrática de los trabajadores en asambleas; es decir la asamblea como órgano de máxima toma de decisión y además, de los elementos más importantes del control obrero y el consejismo: revocatoria, rotación y rendición de cuentas.

Pero, debemos estar claro que es una tendencia y como tal puede cambiar en el curso histórico, de acuerdo a determinadas circunstancias. Este nuevo sector viene generando una relación con sectores de las comunidades, que de alguna forma, no la única, es producto de que la mayoría de estos trabajadores provienen de las mismas, tendiendo a conformar nuevos espacios culturales obreros-comunitarios, una nueva vida cotidiana y creando significados para un nuevo sujeto social. Esta clase obrera desarrolla nuevas formas orgánicas emergentes, como los consejos de trabajadores, que aún no son formas de gestión del proceso productivo, pero que presentan mixtura entre los elementos sindicales y de gestión del proceso productivo, entre las formas orgánicas tradicionales y las formas orgánicas emergentes.

Esto replantea en la clase por lo menos dos debates centrales, a todos los niveles sociales y políticos, en la cuestión político-organizativa: (1) el debate de la organización como estructura cosificada y extrañamiento de sus miembros o participantes en la toma de decisiones y estrategias fundamentales de la política y (2) el debate contra las relaciones de representación-dominación que tienen como objetivo garantizar la reproducción de la misma relación capital-trabajo, de dominación; mediante la subordinación y control de los miembros o participantes de la organización o institución. Este debate está presente y se observa en las tensiones que se generan a lo interno de los trabajadores (as), entre los trabajadores (as) y las gerencias y entre los trabajadores (as) de las empresas y el Gobierno bolivariano.

La diversidad y complejidad que se expresa en los distintos procesos, momentos y espacios de lucha analizados en la auto-organización y formación obrera-popular en la Venezuela Bolivariana ponen en evidencia no solo su carácter histórico y dialéctico en su conformación sino sus particularidades y singularidades derivadas de la propia realidad histórico-social como país periférico codiciado por el imperialismo. Esto ha condicionado la lucha de clases en Venezuela para superar al capitalismo desde la raíz.  Esta situación nos obliga a replantear la lucha contra un enemigo histórico que no da tregua, el imperialismo, que se nos presenta como algo concreto, en sus formas novedosas de guerras totales, directas y difusas y que nos invitan a tenerlo presente y a conformar nuevas formas de lucha para su desorganización, quiebre y destrucción de un sistema que niega al ser humano. En esto estamos, ahora.

Estos cuatro procesos van tejiendo subjetividades en emergencia transformadora, cambios sustanciales en las nuevas formas de cultura, significando cambios importantes en los procesos de lucha de la clase obrera contra las relaciones de dominación y que representan una tendencia hacia una nueva recomposición del proletariado y en la constitución de relaciones de autonomía-emancipación. Los hombres de maíz en su tejido, prefiguran así, la sociedad de lo común.

Luis Primo,  diciembre 2017

[1] El papel del individuo en la historia. Cant contra Kant, o el legado espiritual del señor Bernstein. Jorge Plejánov, Editorial Fundación Federico Engels, Madrid, 2007, pág. 55

[2] La tercerización es un proceso de súper-explotación de los trabajadores para incumplir con los derechos laborales. Este trabajo, que antes lo realizaba las empresas, ahora lo subcontrata a otras empresas, inclusive los trabajos de carácter productivo con las instalaciones e instrumentos de la empresa contratante. Esto incrementa la explotación de los trabajadores al eliminar o disminuir derechos laborales contractuales, pero además, como parte fundamental, dispersa las luchas obreras y destruye o limita las organizaciones.

[3] En el año 2008 se habían elegido 26.454 delegados de prevención, para el 2014 estimamos que existían electos 140.00 delegados de prevención.

[4] Fueron incluidos en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT) aprobada en el 2012.

[5] Para el año 2010 las empresas básicas (Aluminio: ALCASA, VENALUM, CABELUM, CARBONORCA y extracción de bauxita, BAUXILUM; Hierro: SIDOR y extracción del mineral de hierro FERROMINERA) contaban con 24.159 trabajadores fijos, esto sin contar los trabajadores de la casa matriz, CVG ni los 9.849 trabajadores tercerizados. Es importe expresar que para la época actual prácticamente no existen tercerizados en las empresas básicas.

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