El proyecto de la Naviera Socialista del Orinoco, como expresión de la unidad de acción de la clase trabajadora portuaria y fluvial y de movimientos comunales ribereños del Orinoco, presentados por el Plan Guayana Socialista en 2012, adquiere hoy mas relevancia que nunca y se constituye en un reto de urgente creación, ante la dificultad de distribución de alimentos y bienes de consumo a la población a nivel nacional, agravada por la Guerra Económica inducida de los últimos cuatro, que acosa a la Revolución Bolivariana y perjudica directamente al pueblo de Venezuela.

Aquí presentamos un artículo elaborado por Elizabeth Alves y Richard Sánchez, del Equipo Promotor de esta propuesta. Además de una presentación en pdf que sintetiza la misma.

NAVIERA SOCIALISTA DEL ORINOCO, TESTIMONIO DE LUCHA DE LA CLASE TRABAJADORA DE GUAYANA

Elizabeth Alves y Richard Sánchez

Enero 2018

La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella

Si fuéramos capaces de unirnos, que hermoso y que cercano seria el futuro.

Ernesto (Che) Guevara

La necesidad de hoy se une con la posibilidad de siempre

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Reunión del Equipo Promotor de la Naviera con el Ministro de Industrias Básicas y Minería, José Khan en 06/12/2011.

El proyecto de la Naviera Socialista del Orinoco, como expresión de la unidad de acción de la clase trabajadora portuaria y fluvial y de movimientos comunales ribereños del más grande río de Venezuela representa una posibilidad de rescate de la Patria Soberana, por la potencia que le confiere el haber surgido de la fuerza del Poder Popular Constituyente, aún pendiente de convertirlo en posibilidad concreta. La misma fue elaborada por un Equipo Promotor de trabajadoras y trabajadores del sector, de acuerdo a su experiencia, vivencia concreta y aspiraciones de justicia social[1].

Su fase inicial como propuesta concreta por construir se desarrolló en 2010, y luego se fue mejorando hasta concretarla como parte del Plan Guayana Socialista en 2012, quedando pendiente su posibilidad de concreción hasta el presente. Este proyecto colectivo de investigación desde y para la acción transformadora demandó una sistematización de experiencias e ideas, de historias y de definición de políticas, que nos obligó a salir a la calle con premura, para que sirviera de testimonio documentado de un proceso en acción permanente; siempre posible de mejorar y re-crear. Y que ahora cobra gran vigencia por la crítica situación generada por la Guerra Económica, de los últimos cuatro años y de acoso contra el pueblo de Venezuela. Situación que ha agravado por no contar con un sistema de transporte, independiente de las transnacionales, para la distribución de alimentos de producción nacional y demás bienes de consumo para la población y los procesos productivos endógenos. Además de movilización de personas en zonas cuyo medio obligado debe ser el fluvial para integrar y complementar procesos e intercambiar saberes para la sana convivencia.

La tradición histórica del río Orinoco, como eje integrador y articulador de los centros poblados ribereños, hace necesaria la creación inminente de una empresa Socialista Portuaria y Naviera en el Orinoco, que posibilite el transporte de productos y personas para la facilitar la movilización por el territorio nacional. Esto es posible por la conexión directa del río Orinoco con el Mar Caribe que posibilita el cabotaje regional –eje oeste-este en el centro del país y el sur–, y nacional –eje este-oeste del norte del paí­s– además con el Atlántico para el intercambio internacional, en todas las direcciones. Esto permitiría el ejercicio de la equidad y justicia social, la integración e interrelación cultural y productiva, y facilitaría las formas de asociación productiva y solidaridad comunitaria. Esto solo se puede lograr con una empresa que, desde su inicio, rompa con las relaciones capitalistas de producción e imponga una organización verdaderamente democrática, mediante la creación de los consejos de trabajadoras y trabadores para el ejercicio pleno del poder de la clase obrera en el control de la producción y de la sociedad.

De esta forma, se hará realidad la estabilidad laboral y la seguridad social, acabando con la tercerización y la precariedad en el trabajo, y se le dará respuesta inmediata al impulso del desarrollo endógeno y al desarrollo territorial equilibrado, contemplado en Proyecto Nacional Simón Bolívar (I y II). Los cuales han dependido su éxito del apoyo en las tradiciones de lucha de la clase trabajadora, y demás clases subalternas y en el conocimiento ancestral de las comunidades ribereñas, que tienen mucho más que aportar que la propuesta que se viene desarrollando desde hace muchos años y ha convertido una lucha sin esperanzas a una posibilidad que depende de la comprensión de su importancia estratégica en la construcción de un Venezuela Socialista en el Siglo XXI.

La hora de la emancipación

Después de tantos años de lucha de la clase obrera naviera y portuaria del eje Apirinoco contra las condiciones adversas y de precariedad de trabajo y, en especial, durante los tres años que pasamos construyendo una propuesta en el marco del cambio de modelo productivo, este proyecto con evidencias de avance significativo de conciencia de clase sirvió para revelar parte de esta lucha y el crecimiento que ha significado para este importante sector crear esta propuesta desde sus propios escenarios de reflexión crítica y sabiduría popular conocedora de sus propias vivencias, necesidades, aspiraciones y rescate de su memoria histórica de lucha. Lucha que trasciende a lo reivindicativo, que como manifestación más sentida se convierte en su eje fundamental, pero buscando su esencia para acabar con el sistema que la reproduce. Esto evidencia conciencia de clase y compromiso revolucionario. La propuesta es para compartir y construir con el resto de la clase trabajadora y las comunidades organizadas ribereñas y más allá de éstas.

Constituyó un punto de partida para debatir con todas las revolucionarias y revolucionarios dispuestos a la unidad, para hacer posible el sueño de la Patria socialista. El solo hecho de que éste es un esfuerzo colectivo, respaldado por todo el Equipo Promotor de la Naviera ­–con una constitución de más de 50 trabajadores y trabajadoras y pobladores ribereños–, demostró en su momento la vocación unitaria y democrática que subyace en ella. Pero sobre todo de carácter emancipador co0n conciencia de la necesidad y posibilidad histórica de esta propuesta. En una carta enviada, en el 2010, al Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, por trabajadoras y trabajadores marinos y de los muelles del Eje Apurinoco, promotores de la Naviera Socialista, afirmaban que

la clase obrera, junto al pueblo unido, estamos seguros de que llegó la hora en que tomemos el control de las instalaciones navieras y portuarias del Orinoco, como un acto de justicia social en la construcción del socialismo en nuestra querida patria.

Esta categórica afirmación evidencia el grado de preocupación y compromiso transformador de la clase obrera, ante la nefasta evidencia de que, en la actualidad, los servicios portuarios y navieros en la región están bajo el control de grandes empresas privadas, ligadas al capital multinacional. Estas a su vez contratan, en condiciones precarias, al personal de la región, que tradicionalmente y por varias generaciones, ha realizado esta labor. En los muelles del Estado y para movilizar las cargas de las propias empresas básicas, también en manos de Estado, estas multinacionales nos han ido robando la soberanía, como parte de un plan internacional que ha eliminado, progresivamente, a todas las empresas nacionales de transporte marítimo. Especialmente de los países productores de materia prima, y se han concentrando en gigantescas empresas que también controlan el mercado mundial de estos productos. Durante décadas, se han beneficiado con sumas millonarias, sin importarles las consecuencias sociales y ambientales, que tiene esta actividad, en el estado Bolívar y en toda Venezuela.

En el parque operativo naviero y portuario de Guayana, la realidad es preocupante. Se observan buques y puertos nuestros que no se le hace el mantenimiento adecuado y han perdido su capacidad operativa; no se ofrecen servicios a los buques, como se hacía en el pasado, y de manera frecuente, se presentan retrasos innecesarios en la carga de los buques, que solo generan pérdidas a la nación, además de subdesarrollo y más dependencia. Esto evidencia una falta del sentido de pertenencia, una ausencia de corresponsabilidad y complicidades en distintos tipos de ilícitos, que hacen de esta tragedia un negocio lucrativo, que atenta contra la Patria y las comunidades ribereñas. Los funcionarios que se prestan para esto, olvidan su compromiso y obligación de contribuir al desarrollo integral de la nación, así como a la preservación, conservación y recuperación de la flora y fauna de nuestro Río.

Nuestra inclusión en el Plan Guayana Socialista contribuyó a evitar caer en la trampa del capitalismo sobre la división social del trabajo; mecanismo que permite que las riquezas generadas por la clase trabajadora en su conjunto sean extraídas, procesadas, trasformadas y comercializadas por los grandes monopolios multinacionales. Creemos que el problema de la tercerización, que afecta a muchos trabajadores y trabajadoras, no puede ser discutido de manera aislada y sin la participación de los mismos trabajadores afectados, que conjuntamente con los demás sectores revolucionarios y socialistas queremos conseguirle una solución, en el marco de la construcción del socialismo.

La Naviera que soñamos

El fraccionamiento de los procesos productivos en las empresas básicas, producto de la división del trabajo, impuesta por el capitalismo, impidió ver, en una primera etapa del Plan Guayana Socialista 2009-2019, la importancia estratégica que tiene el transporte de los insumos, productos intermedios y finales, a través del río Orinoco, en la pérdida de soberanía productiva, así como, en la merma de las ganancias obtenidas en los procesos industriales. Hemos heredado un modelo absurdo donde abundan los retardos provocados para el cobro de demoras intencionales al gobierno venezolano, se comete la irracionalidad, por ejemplo, de alquilar nuestras propias gabarras a empresas multinacionales para el transporte de nuestra Bauxita, o se contratan todos los servicios que requiere la navegación de nuestros propios buques (agua, alimentos, transporte de insumos y personas, combustibles, medicinas, etc.) por no contar con empresas nacionales y con sentido patriótico que lo hagan.

La navegabilidad del río Orinoco, hoy cobra vigencia como elemento natural integrador vista la nueva estructura socio territorial, sustentada en el desarrollo del Eje Apurinoco, cuya columna vertebral es el eje fluvial. Se pretende recuperar la importancia del Río, para el desarrollo de actividades socio-productivas que se articulen y fortalezcan con nuevas formas de organización y relación de la sociedad con el Estado y sobre la base de una práctica de democracia participativa y protagónica. Al efecto, la importancia geopolítica de la Región Guayana, asociada a la existencia de cuantiosos recursos mineros y a la presencia de las Corporaciones Industriales, privilegian así mismo, la creación de una Naviera, que además cuente con una industria naval para diques y astilleros, destinada a la construcción y reparación de embarcaciones de diferentes tipos (ajustadas a las normas internacionales) y en especial adecuadas al río Orinoco, en función a las condiciones de navegabilidad en sus distintos tramos.

La reflexión y análisis crítico de la histórica de este sector ha permitido entender, no solo la fragmentación de la producción y prestación de los servicios navieros y portuarios, sino también, las razones por la que se desarrolla en el capitalismo y, que por tanto, se llega a plantear que desconocerla solo beneficia a los grandes grupos económicos, para mantener su poder y dominio. En tal sentido, se plantea que cualquier propuesta para eliminar la tercerización de la fuerza laboral del sector, debe darse dentro de una perspectiva de unidad, que permita abolir de raíz la división del trabajo alienante, promovida y creada por la burguesía internacional.

La praxis revolucionaria, y el momento que vive el País, nos hacen reafirmar que el centro de nuestra lucha es la necesidad de justicia social del sector y de las comunidades ribereñas, y que ésta no podrá ser resuelta, estructural y definitivamente, dentro del marco capitalista. Por eso, nuestra lucha es por la construcción del socialismo que trasciende a esta trinchera de la Naviera en el Orinoco. Rechazamos los paliativos que apagan, temporalmente, el fuego de la lucha de clases, para mantener la explotación y la injusticia social, con maquillajes reformistas.

Desde nuestra visión, todos los procesos, que caracterizan el transporte acuático en este Eje, forman parte del hacer, identifican el estado de las fuerzas productivas y su relación dialéctica con las relaciones sociales de producción. Una empresa de transporte desde la perspectiva socialista, debe caracterizar sus procesos y sus actividades especializadas, dentro de una visión que rompa con la división social del trabajo impuesta por el capitalismo.

Por una parte, este proyecto no ha permitido reflexionar sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, en el caso de los elementos tomados de la naturaleza y su posterior desarrollo tecnológico, como es el canal de navegación, los instrumentos y medios que hacen posible las operaciones propias y la fuerza de trabajo capacitada para administrar, gestionar, operar y mantener todos estos procesos; que son los que permiten que se produzca y ofrezca este producto social específico. Y por la otra, de manera dialéctica, reflexionamos para articular y entrelazar estos procesos con otros, de carácter estratégico, entendidos como relaciones sociales de producción. Que no son más que vínculos que se dan entre los seres humanos, en cada proceso productivo y en la sociedad en su conjunto y no pueden ser analizados de manera separada, de las fuerzas productivas. Estas incluyen las relaciones de propiedad sobre los medios, las formas de organización y de planificación del trabajo, la apropiación del excedente y la utilidad que se le pueda dar a este, que van a definir y caracterizar el tipo de empresa que se pretende crear o cambiar, de acuerdo al modo de producción dominante en ella.

Con esta Naviera el País podrá poseer, en un corto plazo, una flota regional con capacidad para la movilización de carga y pasajeros y de acuerdo a las características de navegabilidad del eje fluvial. Construida progresivamente a través de una industria naval propia y sustentable, que articule e integre las cadenas productivas de la región (acero, aluminio, entre otros) constituyéndose en un factor determinante para el desarrollo endógeno y para el logro de la independencia intelectual y tecnológica de la industria naval y servicios conexos. Así mismo, se podrá contar con un sistema portuario fluvial, conformado por subsistemas subregionales (alineados con los espacios funcionales) que permitan operar con criterios de cooperación y complementariedad entre los distintos puertos y que favorezca las actividades socioeconómica, turística y recreativa, así como el intercambio cultural, para la satisfacción de las condiciones materiales y espirituales de nuestro pueblo.

Los objetivos iniciales de la Naviera serían:

  1. Contar con un sistema portuario fluvial moderno, conformado por subsistemas subregionales (alineados con los espacios funcionales) que permitan operar con criterios de cooperación y complementariedad entre los distintos puertos y que favorezca las actividades socioeconómica, turística y recreativa, así como el intercambio cultural entre los pueblos.
  2. Poseer una flota regional con capacidad para la movilización de carga y pasajeros y de acuerdo a las características de navegabilidad de los distintos tramos del eje fluvial, construida progresivamente a través de una industria naval propia sustentable, que articule e integre las cadenas productivas de la región (acero, aluminio, entre otros) constituyéndose en un factor determinante para el desarrollo endógeno y para el logro de la independencia intelectual y tecnológica de la industria naval y servicios conexos.
  3. Establecer procesos participativos de planificación, organización, dirección y control de los recursos (financieros, materiales, tecnológicos, de conocimiento, entre otros) y talento humano de la organización, con el fin de obtener el máximo beneficio posible para toda la sociedad.
  4. Garantizar un canal de navegación seguro y ambientalmente sustentable, conjuntamente con las instituciones competentes del Estado, con el objeto de garantizar optimas condiciones de navegabilidad, durante el mayor período del año.
  5. Colaborar y coordinar mecanismos de control para ejercer la defensa y seguridad, sobre los espacios acuáticos del Eje, conjuntamente con la autoridad acuática y demás organismos competentes, así como su interconexión con las zonas fronterizas, tanto en la defensa del ambiente como en el cumplimiento de las normas de intercambio comercial y de migraciones de personas.

En tal sentido, decimos con absoluta seguridad, que solo con una empresa naviera del Estado en el eje Apurinoco, bajo control de la clase trabajadora, se podrá avanzar, hacia la construcción de una verdadera soberanía productiva, alimentaria y de seguridad y defensa de la Patria.

El sueño se construye con la fuerza de la unidad

18 balance de controlo obreroCon modestia y humildad, pero también con firmeza y compromiso revolucionario, se puede afirmar que la clase trabajadora del sector está en condiciones de asumir el control, tanto de las operaciones de transporte acuático y los puertos y muelles, como de todos los procesos de planificación, gestión, seguimiento, contraloría y replanificación transformadora permanente. Para lo cual habrá que construir la organización socialista que valore la esencia humana del trabajo. Y esto es posible, porque existe la experiencia, el conocimiento del trabajo y la disposición de ofrecer planes para la optimización de nuestros muelles, el reordenamiento y el transporte de las cargas en las diferentes corporaciones e industrias de la zona –que hoy cuentan con más de once muelles para el uso exclusivo del manejo de sus cargas– así como ofrecer servicios de carga y pasajeros para todas las comunidades ribereñas.

Estas actividades, en manos de las trabajadoras y los trabajadores del sector, con una mínima inversión –ya que contamos con un inmenso patrimonio inicial– generarían grandes ahorros a las empresas básicas del Estado e iniciaría un proceso de soberanía productiva, alimentaria y de seguridad y defensa de la Patria, de forma acelerada. Y como si fuera poco, para el proceso revolucionario que todos soñamos, esta propuesta permitiría la eliminación de la tercerización de las y los trabajadores marinos y portuarios que laboran, en su mayoría de manera temporal, en los distintos muelles y buques[2].

No podemos olvidar, un elemento fundamental que es la vulnerabilidad del Río, por las condiciones de inseguridad y de fragilidad para cometer actos ilícitos que atenten contra bienes y personas, así como por las múltiples formas que se ingenian para hacer de este servicio un lucro particular que amenaza a la soberanía de la Nación, porque detrás de todo esto, están los tentáculos del Imperialismo. Es por eso, que se hace necesaria e indispensable la contraloría y seguridad con participación protagónica de la clase trabajadora del sector y de las comunidades ribereñas, como fuerza cívico militar en defensa de la revolución.

La propuesta inicial fue elaborada por un equipo amplio de trabajadores del sector y de las comunidades ribereñas directamente afectadas y aprobada como propuesta dentro del Plan Guayana Socialista, la cual tomó en cuenta la necesaria e indispensable unidad de clase para lograr el avance de la misma, así como del apoyo del gobierno bolivariano. Por nuestra parte asumimos el compromiso de la clase trabajadora y demás sectores revolucionarios, de construir el socialismo para lograr alcanzar y profundizar el desarrollo humano integral. En la transición al Socialismo, esta construcción pasa porque se cumplan los principios consagrados en la Constitución: ser un estado democrático y social de derecho y de justicia y, que el mismo descanse en un ordenamiento jurídico y una acción que garantice a sus ciudadanos la vida en libertad, la responsabilidad social y en general el pleno ejercicio de los deberes y derechos humanos, con justicia, igualdad y solidaridad. Mientras no seamos una fuerza poderosa y contemos con el apoyo del Gobierno Bolivariano, las empresas que continúan operando en los diferentes muelles, seguirán buscando estrategias para opacar nuestra lucha.

El aporte que hacemos con este proyecto, que conserva su vigencia, rompe con el silencio que los sectores dominantes nos han impuesto, para acabar con nuestra cultura y tradiciones de lucha, por la defensa de nuestros derechos y por la conquista de la justicia social. Por eso, las trabajadoras y trabajadores del Equipo Promotor de la Naviera Socialista en el Orinoco, unidos a otros sectores en lucha y a las comunidades ribereñas, no descansaremos hasta logar el objetivo de construir el socialismo en nuestra Patria y en el mundo. La Naviera es un inicio para nosotros, pero es la continuidad de la historia de la lucha de clases en el mundo, por la liberación del género humano.

 

Para ver la presentación del proyecto de la Naviera pincha 1 patriasocialista NAVOR

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[1] El Proyecto se elaboró después de la realización del libro de la Naviera Socialista del Orinoco. Unidad de acción para la patria soberana en 2010 –publicado en 2012– de Elizabeth Alves, Yurnio Afanador, Edgar Pérez, Oscar Rincón  y Richard Sánchez. En él se expresan tres grandes reflexiones conclusivas que sirvieron de base para la creación del proyecto. La primera parte, para resaltar el momento en que vivíamos, que reflejaba los grandes compromisos de construir juntos; y es donde la clase trabajadora evidenciaba su fuerza y organización social y revelaba su carácter protagónico, en la eliminación del capitalismo. La segunda, presentamos una síntesis de la propuesta en construcción, desde la clase trabajadora, sobre la Naviera que soñamos. Finalmente, en la tercera, destacamos el hecho que el sueño se construye con la fuerza de la unidad de la clase trabajadora, en este momento estelar de la Revolución Socialista. Desde una trinchera particular, la construcción de la Naviera, se van abriendo caminos, sin perder la visión integral y la perspectiva de de unidad.

[2] De la misma manera, en esa oportunidad se hablo con la Universidad Marítima del Caribe y el Plan Guayana Socialista, por hallar alternativas de formación permanente, técnica y política-ideológica, que permitiría asumir el reto de construir un nuevo modelo productivo para abolir el capitalismo, ya que comprendemos que este sistema dominante desprecia la sabiduría del pueblo, justamente, como una manera de mantenerlo sometido.

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