Foto: Reunión Comuna Altos de Lídice, Caracas

Elizabeth Alves Pérez[1]

PRESENTACIÓN

Imagen 1

La visión dialéctica del tiempo y el espacio, que nos muestra Benedetti en su poesía comprometida con la vida, constituye la base que orienta el pensamiento reflexivo y la comprensión del movimiento de la historia. Por este camino es posible relacionar y comprender la continuidad de la lucha de los movimientos populares por el cambio histórico, que miran siempre al pasado para imaginar el futuro; y en su andar descubren en la acción cotidiana que el presente es un instante imposible de precisar entre el ayer y el mañana. Por eso no podemos permitir que nos roben la historia porque con ello no están secuestrando un futuro prometedor que podemos construir con nuestra propia fuerza acumulada en ella.

En este proceso investigativo para la realización del libro sobre El saber comunal. Potencia del sentido político del buen vivir, se combinan producciones de diferentes tiempo y contenido con una continuidad intelectual temática que relaciona al saber emancipador, como conceptualización teórica-práctica que rompe con la cultura tradicional del conocer y del saber, con la potencia que emana de la organización comunal. Saberes de sujetos articulados orgánicamente que impugnan al poder constituido desde su raíz, en una reflexión-critica desde sus experiencias vivenciales unida de forma histórica a sus hábitats compartidos. Esto implica la necesaria e indispensable descolonización del saber-pensar-hacer como proceso histórico concreto, esencia de una posibilidad de creación de un cambio social de raíz.

La integración de estas investigaciones ha permitido articular e interactuar con anteriores y nuevas producciones propias que nos permiten la continuidad intelectual de la visión de los procesos de transformación social que exigen la formación de una fuerza popular autónoma, con fuerza creciente, que haga posible abrir caminos certeros hacia la utopía concreta –prefigurada colectivamente– desde la única fuerza que lo hará posible, la del pueblo organizado en lucha, politizado y con visión de futuro necesario y posible. Asimismo contribuye al debate abierto, de carácter paradigmático, que conduce hacia una necesaria e indispensable resignificación de la teoría crítica emancipadora y a la visión ontológica y epistemológica histórica-dialéctica que la sustenta. En un intento de superar autocríticamente posiciones dogmáticas y descontextualizadas que, lejos de contribuir, se han convertido en freno a los procesos históricos de cambio civilizatorio en la actualidad.

Las múltiples síntesis y reconstrucciones de la sistematización de distintas investigaciones y publicaciones sobre experiencias vividas acerca de la comprensión y construcción del cambio social y la sistematización de parte de la intensa y rica experiencia intelectual-académica que ha significado el doctorado en Ciencias Políticas (2014-2017) de la Universidad Complutense de Madrid,  nos han permitido descubrir un acompañamiento de distintos autores que han publicado sobre la transformación de la sociedad, y poder enriquecernos con una gran cantidad y calidad de nuevas experiencias intelectuales de distintos autores y movimientos populares que, en las últimas décadas, han protagonizado experiencias y vivencias de lucha por un cambio revolucionario y en la que humildemente hemos hecho aportes por lo menos desde el 2010 en varias publicaciones[2], que se suman a la tesis doctoral[3], de la cual hemos tomados muchos de los contenidos para este nuevo esfuerzo discursivo.

Esta experiencia nos hace sentir parte de este debate-crítico en el siglo XXI, tanto conceptual como procedimental, de ese nuevo lenguaje siempre inconcluso cuya profundidad toma la forma de diálogo y confrontación entre viejas y renovadas concepciones sobre el qué, el cómo y el con qué construir el cambio social de raíz, en condiciones de gran adversidad para los movimientos populares y pueblos en lucha. Un lenguaje que tiene la firmeza y claridad de lo que se rechaza, y, a su vez, el potencial para la nueva creación que se proyecta a futuro como el cambio real posible. Tal como afirma Holloway[4] creemos que, nuestra tarea es aprender el nuevo lenguaje de la lucha y aprendiendo, participar en su formación (…). El aprendizaje de un nuevo lenguaje es un proceso vacilante, un caminamos-preguntando, un intento por crear conceptos-preguntas abiertas en lugar de establecer un paradigma para la comprensión de la presente etapa del capitalismo

 

Elecciones del referendun para conformar la Comuna Altos de Lidice
Realización del referéndum para aprobar o negar la Carta Fundacional de la Comuna Socialista Altos de Lidice

Comprendemos al sujeto político colectivo como productor y producto de su propio cambio; en la creación de condiciones y circunstancias favorables para poder superar al capitalismo, fuertemente enraizado en la sociedad, e ir venciendo los obstáculos y amenazas concretas que se presentan en el camino. Transformar el poder instituido de la sociedad coloca en evidencia la importancia que tiene el lenguaje de los pueblos y la comprensión de él para descifrar el curso de la historia. Negar esto es negar la propia historia de desarrollo de la humanidad.

Chequeando los votos emitidos Comuna Altos de Lidice
Resultados del Referendo para la Carta Fundacional de la Comuna Socialista: 1.032 votos por el SI y 8 por el NO

INTRODUCCIÓN AL SABER COMUNAL

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

Albert Einstein

La potencia transformadora del saber comunal

En la actualidad presenciamos una lucha hegemónica por el poder mundial con tendencia creciente a la concentración de capitales sin precedentes en la historia, y una mercantilización acelerada de los territorios y la vida cotidiana en general que está destruyendo pueblos y culturas enteras, a la naturaleza e incrementado la injusticia y exclusión social a niveles impresionantes en todas las sociedades a nivel mundial. Esto vulnera los derechos humanos, impide los desarrollos endógenos y reduce la soberanía de los pueblos a nivel mundial en las decisiones vitales de su existencia. En esta barbarie resulta imposible ocultar los efectos perversos sobre la vida en el planeta y de su futuro, aunque la mayoría de la población no entienda por qué hemos llegado a tales extremos y, menos aún, cómo superarla antes de que se acabe la vida en el planeta o se dañe de modo irreversible buena parte de él. A pesar de la complejidad de esta situación que es el resultado de un proceso histórico muy largo es relativamente fácil comprender por qué se ha producido esta concentración de capitales en cada vez menor número de personas, ya que forma parte de la racionalidad competitiva de la economía de mercado que beneficia a los que tienen mayor poder y que pueden aprovechase de la asimetría económica y de control político sobre los Estados/nación para elevar sus tasas de ganancia.

La intrincada red de producción mundial que mantiene el poder económico y el control político a nivel de las grandes corporaciones económicas opera bajo una racionalidad económica-social y política que tiende a profundizar aún más la desigualdad centro-periferia entre las naciones y al interior de ellas; en la que se impone la supremacía en todos los órdenes sociales, económico, político y cultural. Además que crea la falsa expectativa de una posibilidad de desarrollo para las formaciones socio-estatales dentro de esta lógica, a la par que se renuevan vínculos de mayor dependencia y amarre que tiende a hacer más difícil zafarse airosamente de ellas. Cada intento de superación bajo estas formas de acuerdo se tiende a revertir contra ella, cuyos efectos temporales dependerán de las características de cada una y de sus condiciones particulares en la cual se presenta dicho acuerdo. Bajo el pretexto de la cooperación al desarrollo y con el “amparo” del derecho internacional público se establecen convenios entre países-centro y países-periféricos donde las relaciones de supremacía colonial-neoliberal se imponen y tienden a ocultarse bajo diferentes formas de manipulación mediática, chantaje, extorsión, amenaza o injerencia directa o encubierta para impedir que estos no se lleven a cabo, de acuerdo a la imposición e intereses de la fuerza hegemónica. Lógica que se comprende perfectamente desde la racionalidad liberal pero resulta inaceptable que se subestime por las fuerzas contra-hegemónicas.

Los efectos de estos acuerdos en las mayorías populares han alertados a las más politizadas que han despertado, o renovado sus fuerzas, al comprender que se trata de una falacia que termina revirtiéndose contra los sectores ya vulnerados severamente.  Las anteriores ofertas que han realizado los órganos que representan los intereses de las grandes corporaciones económicas, financieras y productivas, han sabido inteligentemente maquillar sus ofertas para no aparecer como los responsables de un futuro nuevo fracaso. Este planteamiento deja de lado las obvias desventajas de una relación desproporcionadamente asimétrica en cuanto al poder económico y bélico; que está detrás de cualquier negociación bilateral o de bloques económicos, que marcan la pauta en el destino de tales acuerdos. Resulta cada vez menos creíble que los “únicos responsables” de los graves problemas sociales, debilidades en sus sistemas políticos y de gobierno, fragilidad de sus sistemas legales y las limitaciones para un desarrollo socioeconómico sean justamente los poseedores y proveedores de riquezas que son codiciadas y necesarias para mantener la supremacía del “cooperante”. Sería un verdadero contrasentido dentro de la lógica liberal burguesa, que pregona la libre competencia y la libertad de empresas  imponiendo el derecho privado sobre el derecho público, no actuar de esa manera. Para cambiar esta tendencia se requiere algo más que voluntad política de ambos lados de la relación.

La creencia de la racionalidad liberal-burguesa de la posibilidad de un desarrollo de todas las naciones y pueblos y de que éste solo depende fundamentalmente  del esfuerzo y sacrificio de los países que aspiran mejorar las condiciones de vida de la población, está perdiendo peso y legitimidad en las mayorías populares, luego de los nefastos efectos de las medidas neoliberales y ultra-neoliberales de hoy que contrastan con lo intentos de hacer valer sus propias capacidades y potencialidades de cambio; demostradas en los avances de la organización popular y en la fuerza creciente de los movimientos de resistencia y defensa de la soberanía y las identidades histórico-culturales de muchos pueblos en el mundo, en medio de una nueva arremetida colonial-neoliberal, caracterizada por el uso de la fuerza bélica, en todas sus formas de guerra convencional o de cuarta generación.

Es importante destacar que si bien el colonialismo y conquista  ha existido desde hace siglos como relación de dominación-sumisión, en la que se impone la supremacía entre pueblos y sectores con gran violencia, en el capitalismo esta relación crece exponencialmente porque en la lógica de este sistema se favorece el crecimiento permanente, a partir de la libre competencia y el control político-social de las clases dominantes sobre las subalternas, en magnitudes globalizantes a nivel mundial. En el capitalismo la historia de la colonización ha permitido el crecimiento inusitado del capital originario, la riqueza lograda por el despojo y espoliación de recursos de la naturaleza, aplicando la violencia simbólica y física para garantizar la dominación y sumisión de los pueblos en la que se fundamenta el poder económico hegemónico de una naciones sobre las otras, como parte de la racionalidad del desarrollo capitalista. Esta violencia explica no solo la resistencia de los pueblos sino las formas que adquiere la lucha histórica por sobrevivir, por preservar sus territorios y culturas, tanto ayer como hoy. A esto obviamente se suma las formas de incremento de la explotación de la fuerza de trabajo como parte de la racionalidad del capital, en la que se encuentran desde formas de esclavismo-capitalista hasta la proletarización creciente de las mayorías de las poblaciones sujetas también a la exclusión social creciente, que como expresión de la supremacía colonial siempre son consideradas inferiores por los colonizadores; incultas e incivilizados y, por tanto, susceptibles de ser dominadas y subordinadas.

La conquista y colonización de América hace más de 500 años y la extensión a nuevas formas capitalistas en otros continentes ha sido determinante en el desarrollo del capitalismo histórico; hoy globalizado. Esto permite afirmar que los procesos de colonización de extensos territorios y el control político-social y económico sobre las mayorías sociales significó la mayor potenciación del desarrollo de las fuerzas productivas de algunos países de Europa y posteriormente de los EEUU. El capitalismo-colonial no es solo una visión ideológica de la ortodoxia liberal burguesa,  que se sustenta en la cultura del libre mercado y la libertad de empresas para el logro del desarrollo –en la que estamos envueltos y sumergidos–, sino que es obvio y evidente por sus actos, más que por sus palabras, que el espíritu del colonizador, del que se siente superior, existe en la mente de muchos de los dirigentes que defienden esta ideología liberal-burguesa, con diferencias de estilo y de estrategias. Porque en esta lucha de clases, de intereses antagónicos, a nivel mundial la discriminación racial, cultural, étnica, religiosa o de género están supeditadas a la supremacía omnipotente del poder económico de estos grandes centros de poder mundial que han logrado mantenerse sometiendo a las clases subalternas, que le garantizan tal supremacía en el tiempo.

Es parte constitutiva del desarrollo capitalista a nivel mundial, que se preserva hasta nuestros días con diferencias estratégicas pero con el mismo fin, la creación de riqueza para incrementar el capital originario y la explotación de la fuerza de trabajo con la mayor violencia que pueda en su condición de países centro, para garantizar el suministro de materia bruta y prima y la elevación de la productividad al máximo –desregularizando el trabajo–, así como el control absoluto sobre la distribución y comercialización de los productos en estos países dominados. Situación en su conjunto dirigida y controlada hoy por las grandes corporaciones económicas y sus agentes de gobiernos que siguen realizando o promoviendo genocidios, ecocidios y destrucción de culturas enteras, con nuevas formas de violencia bélica y política-social que le permita sustentar los máximos niveles de explotación/opresión a los pueblos en distintos territorios a nivel mundial.

Hoy la colonización, en la nueva ortodoxia liberal, es entendida como parte del poder económico-hegemónico y de control político-ideológico a la población en una relación de dominación-subordinación al poder constituido, ajeno a los intereses del pueblo en general. Reduce sistemáticamente la soberanía e independencia política y social, subordinadas al mercado y las políticas financieras mundiales, para imponer decisiones económicas entre países y al interior de estos. La imposición implica el incremento de la violencia simbólica y física del Estado, como institución en su conjunto, hacia sectores particulares, grupos, comunidades y pueblos, por distintas razones discriminatorias y excluyentes –étnicas, lingüísticas, religiosas, de género, sociales o culturales– y que en el fondo revela el desconocimiento de la naturaleza pluricultural y de cosmovisiones distintas coexistente en la actualidad en todas las formaciones socio-estatales. En síntesis, en esta relación de dominación-subordinación se destaca el despojo-dominio de sus territorios, la desestabilización de sus sistemas políticos de gobierno –o posibilidades de tenerlo– y la destrucción de culturas que se resisten al dominio hegemónico mundial. Este mecanismo garantiza mayor explotación-opresión al pueblo trabajador y la elevación del beneficio de la acumulación del capital. Adicionalmente el sistema capitalista/colonialista favorece la exclusión social creciente de sectores socialmente “desechados” en tanto no les son útiles a los fines que persiguen.

A lo largo de estos siglos se han innovado estrategias en el capitalismo para responder a sus propias crisis y modelos de acumulación de capital. Esto ha generado una gran tradición de investigación en el propio terreno de la acción comunitaria en la defensa de sus hábitats y contra toda forma de dominación-subordinación que le impida decidir sobre su propio destino, poco reconocido en tanto va en contra del orden mundial establecido e institucionalizado. Nuestro interés por aportar a la construcción de una nueva civilización que recupere el sentido humano en sociedad nos ha llevado a desarrollar investigaciones desde y para la acción que conciba al sujeto en colectivo como el centro del cambio necesario y posible. Un sujeto que transite el camino de la descolonización del saber-pensar-hacer; que aprecia y valora el saber popular que se erige como saber político-cognitivo que da potencia al hacer-transformador de su propia realidad. La urgencia inaplazable de construir alternativas que nos orienten hacia ese horizonte nos coloca en el compromiso impostergable de crear teoría y práctica sobre situaciones concretas emancipadoras de la vida en sociedad.

¿Cuál es el reto teórico-práctico que nos planteamos?

Participar en un proceso histórico donde los sujetos sean protagonistas de su propia historia plantea métodos que permitan comprender su praxis de creación de teoría para la acción, y de (re)creación de teoría-transformadora con visión de futuro posible. Este escenario político-social plantea interrogantes que relacionan dialécticamente el saber y el poder contrahegemónico. ¿Cómo se forma ese saber que potencia el cambio raizal?; ¿Cómo el sujeto-político produce la transformación transformándose a sí mismo?; y ¿Qué desencadena o frena este proceso de transformación?. La motivación nace del conocimiento de vivencias de lucha que constatan la existencia de comunidades y pueblos que se resisten y continúan defendiendo su dignidad e identidad histórica-cultural, a pesar de las dificultades y las asimetrías de poder que los oprime y que tienden a excluirlos, cada vez más. Que dan muestras de sabiduría, de valor y voluntad de lucha, a pesar de la correlación de poder mundial que los adversa y la indiferencia de grandes sectores que descalifican su esfuerzo o simplemente lo ignoran.

Comuna El Maizal-1
Comuna El Maizal en la producción de nuestro bien ancestral: ¡el maíz!

 

El objetivo de este estudio reflexivo-crítico ha sido el reconfigurar una teoría-crítica emancipadora de la praxis transformadora hacia la sociedad de lo común-humano; creada y recreada desde un saber comunal que potencia y orienta el buen sentido del vivir. Para lograr este objetivo nos planteamos a su vez tres objetivos específicos:

  1. Reconstruir una perspectiva histórica-dialéctica para la comprensión de las claves del movimiento de la historia y las tendencias históricas político-sociales relevantes en las distintas estructuras y ámbitos de acción socio-política comunal para la creación y re-creación colectiva de una transformación social de raíz.
  2. Reconfigurar una visión onto-epistemológica para comprender la dinámica histórico-dialéctica en la formación de las subjetividades emancipatorias emergentes y nuevas simbologías del sujeto político-comunal, así como su participación en dinámicas de encuentros dialógicos colectivos de reflexión crítica y prefiguración de sentidos que orientan la praxis social.
  3. Sistematización teórica-práctica de experiencias comunales articuladas histórica y espacialmente para la configuración de proyectos de cambio para y desde el poder popular-comunal, a partir de una relación dialéctica necesidad posibilidad-potencialidad histórica del cambio, en la que se evidencia la potencia del saber comunal.

De acuerdo a los objetivos planteados la metodología general se enmarca en una perspectiva histórica-dialéctica de totalidades orgánicas de distintas dimensiones del conocimiento geo-histórico-cultural y teorías fundamentales sobre la praxis social en transformación. Desde esta perspectiva se aprecian las dinámicas relacionales general-particular y concreto-abstracto que facilitan descubrir los movimientos, tendencias relevantes y sentidos de la historia así como las contradicciones inherentes u orgánicas que posibilitan el cambio social.

Los procesos de síntesis de múltiples determinaciones, interpretaciones y reflexiones donde emana y se configura nuevo conocimiento van permitiendo la integración entre las teorías y prácticas referenciadas con las emergentes. El estudio empírico-teórico parte de la valoración colectiva del contexto teórico-práctico cambiante en la sistematización de experiencias comunales de vivencias significativas de acción social, que implica la revalorización de la memoria histórica de lucha continuada y la prefiguración de un cambio posible con la propia fuerza acumulada espacial e históricamente.

La dinámica relacional teórica-práctica y la valoración colectiva desde la acción social responden a las exigencias de un proceso histórico de gran creatividad y capacidad innovadora de los sujetos políticos protagonistas del cambio, por lo que se plantean métodos que permitieran estudiar tanto al sujeto de la praxis en la creación de saberes comunales con potencial transformador en la producción de propuestas innovadoras de la vida comunal que rompan con el poder establecidos y abran caminos de cambios significativos hacia una nueva sociedad.

Racionalidad discursiva para evidenciar la potencia del saber comunal

En atención a la epistemología para comprender la realidad social y la metodología de investigación, coherente con ella, la estructuración del texto para evidenciar el logro de los objetivos la concebimos en tres partes, que a pesar de tener una secuencia expositiva lógica su producción ni su lectura se amarran a una linealidad preestablecida. El reto es mantener la visión de totalidad orgánica y de relaciones dialécticas entre las tres partes evitando repetir contendidos ni adelantarse incoherentemente en aquellos análisis que requieren argumentaciones con mayor nivel de especificidad y que son tratadas con posterioridad. En más de una oportunidad, pensando en las futuras lectoras y lectores, cambiamos de ubicación textos completos para darle un mejor conexión al contenido. Como resultados de múltiples ensayos, casi hasta última hora, estructuramos un esquema de exposición, que no necesariamente es el mejor, pero que lleva la pretensión de darle una secuencia que parte de la estructuración de una visión contextual teórica-práctica más general sobre el saber-comprender la realidad en transformación, así como del proceso de recreación de la cultura comunal en el siglo XXI, para finalizar con una visión práctica-teórica más particular en la reconfiguración de una teoría-crítica emancipadora; en la que se evidencia la potencia del saber comunal hacia la sociedad de lo común-humano. Esta última basada en la experiencia intelectual y práctica de varias investigaciones relacionadas con este tema. De hecho a  lo largo del testo están incorporados partes y capítulos del libros del Saber emancipador de Elizabeth Alves (2010)[5] cuya reelaboración nos permite afirmar que son textos revisados, modificados y ampliados, aunque conservan buena parte de los planteamientos realizados en dicha edición anterior, ahora con mayor madurez de elaboración teórica y mayor interacción con experiencias empíricas vivenciadas y sistematizadas en las nuevas configuraciones teóricas.

En la primera parte del saber-comprender la realidad en transformación asumimos la importancia de la producción de un saber emancipador en su dialéctica histórico-social, como generador de rupturas con la reproducción de capital y valoración del ser. Con una metodología de acción que le de sentido a la praxis social en la realidad individual y colectiva, en la que se genera una dinámica que combina y produce conocimientos técnicos, habilidades y valores con saberes sociales, políticos e ideológicos, como base para transformar la realidad. Iniciamos precisando la existencia de una dialéctica de la cultura y el saber que requerimos desvelar con urgencia para comprender la realidad desde otra perspectiva, y que parta de la relevancia que tiene el trabajo en el ser humano en sociedad y, por tanto, la incidencia que tiene la división internacional del trabajo que impone el capitalismo y que destruye el saber como bien común para acaparar las riquezas producidas por el trabajo humano y de los territorios donde cohabitamos para colocarlas en favor de las élites de poder económico mundial. Al profundizar el análisis-crítico en el sujeto político podemos desvelar su racionalidad vivencial en su proceso de lucha histórica en el cual se propone romper con el poder instituido del capitalismo.

En la segunda parte, desarrollamos un esfuerzo sistemático por comprender cómo se recrea la cultura comunal en el siglo XXI, en un contexto histórico y geopolítico mundial convulsionado que exige respuestas urgentes a la alienación producida por la división del trabajo internacional y la fragmentación de los movimientos en lucha. De esta manera, valorar la necesidad de reagrupamiento de la fuerzas populares en medio de un diversidad histórico-cultural y de sentidos de la historia; que encuentra un punto en común al ir contra la cultura de la sumisión, la desesperanza y la incertidumbre a toda la sociedad y se valida en la legítima aspiración de superar el orden establecido para rescatar el bien común sin discriminación alguna. Esto implica retos políticos-cognitivos de los sujetos protagonistas del cambio social, en su perseverancia y audacia por diseñar medidas y estrategias colectivas para actuar en contracorriente y enfrentar fuerzas internas y externas, obviamente superiores a las fuerzas del cambio, que se han mantenido en una relación de dominación-subordinación por distintas razones históricas. En otras palabras, asumir el protagonismo en la creación de una nueva cultura del aprendizaje emancipador que rompa con la reproducción capitalista que genera mecanismos de terror para su reproducción sin mayores riesgos a sus intereses económicos. Se trata de la creación de un saber emancipador de carácter colectivo que sea contrario a la cultura capitalista impuesta en la hegemonía actual que niega la esencia solidaria, cooperante y que se orienta al buen vivir en sociedad y en armonía con la naturaleza.

poder-comunal-4

Finalmente, en la tercera parte sobre el saber comunal y el buen sentido del vivir se plantea cómo se va generando la descolonización del pensamiento que forma parte de la superación del sentido común alienado y se presenta como alternativa para incidir conscientemente en la realidad, a partir de una acción social transformadora y prefigurada por los sujetos protagonistas del cambio. Partiendo del reconocimiento de la diversidad histórico-cultural existente en el mundo y los distintos sentidos de la historia de comunidades y pueblos que comparten hábitats y territorios y que se articulan entre ellos para cooperar mutuamente, complementarse e intercambiar recursos y capacidades, en una relación de reciprocidad orientada al buen vivir, a una vida sana y en armonía con la naturaleza.

Se parte de la necesidad de llevar a la praxis transformadora el modo particular de negar al capitalismo, y el cómo y con qué crear lo común-humano que implica identificar que este sistema fomenta la libre y desenfrenada competencia mercantil y la irracionalidad de la sociedad del consumo discriminadora y excluyente del pueblo trabajador productor de los bienes y servicios del mercado. Esta lógica envuelve a toda la humanidad en su propia vida diaria de trabajo y convivencia social, en muchos casos a niveles de sobrevivencia y total desesperanza, por lo que no basta con comprender qué y por qué sucede sino que es indispensable e inaplazable crear un nuevo sentido de la vida y del futuro por vivir. Y dentro de esta realidad concreta surge la reconfiguración de la potencia del poder constituyente que se opone al poder constituido y que crea la posibilidad de responder de modo concreto y viable a la necesidad de imperativa de cambio raizal, devenida de un saber comunal que crea y recrea la potencia de ese poder popular convertida en caminos y metas compartidas, cargadas de sabiduría popular y voluntad de cambio.

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Fuente de las Fotos: Corriente Revolucionaria Bolivar y Zamora, http://www.crbz.org

[1] Doctora en Educación y en Ciencias políticas y Relaciones Internacionales.

[2] Desde 2010 hasta la actualidad mediaron cuatro libros relacionados con el mismo tema del saber emancipador y el poder popular-comunal:  “Inteligencia Colectiva para la construcción del Socialismo” en 2010, Dialéctica del saber emancipador. Ruptura de la reproducción del capital y valoración del ser” editado en 2010 y publicado en julio de 2013, “La Naviera socialista del Orinoco” en 2012, y “Planificación emancipadora.” en enero de 2013. Así como varios artículos relacionados con el tema. cursos y conferencias con trabajadores(as) universitarios y movimientos obreros y populares en lucha, en distintas partes de Venezuela.

[3] Agenda posneoliberal y decolonial de Venezuela, 1989-2013. La (re)configuración de un teoría crítica emancipadora. 2017. Universidad Complutense de Madrid.

[4] Holloway, John (2011). Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo. El viejo topo. Ediciones Herramientas, Buenos Aires. 2011:24

[5] Alves, Elizabeth. Dialéctica del saber emancipador. Ruptura de la reproducción del capital y valoración del ser. Caracas: Editorial el perro y la rana. 2010.

 

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